Mujer descansando en parque por dolor de tendinitis del tibial posterior
Fisioterapia

Tendinitis del tibial posterior: recuperación en Zaragoza

Qué es la tendinitis del tibial posterior

Hay lesiones que suenan raras pero que en cuanto las describes, muchas personas las reconocen al instante. La tendinitis del tibial posterior es una de ellas. Ese dolor persistente en la parte interna del tobillo que aparece al caminar, al correr o simplemente después de un día largo de pie tiene muchas veces este tendón como protagonista, aunque pocas veces se llega a ese diagnóstico de forma rápida.

Se trata de una irritación o degeneración del tendón del músculo tibial posterior, que recorre la cara interna de la pierna, pasa por detrás del maléolo interno —ese bulto óseo que sobresale en el interior del tobillo— y se inserta en los huesos del pie. Cuando este tendón se sobrecarga o se deteriora, el dolor y la limitación funcional pueden volverse muy incapacitantes, especialmente para personas que pasan muchas horas de pie o que practican deporte de forma habitual.

Qué función cumple el tibial posterior

Este músculo y su tendón tienen un papel fundamental que a menudo se subestima. Su función principal es sostener el arco interno del pie durante la marcha y la carrera, actuando como un tirante que evita que el pie caiga hacia dentro en exceso. También participa en la inversión del pie y en la estabilización del tobillo durante el apoyo. Es, en cierto modo, el pilar central del arco plantar: sin él funcionando bien, toda la arquitectura del pie se ve comprometida. Cuando el tendón falla de forma progresiva y no se trata, puede llegar a producirse un colapso del arco y desarrollarse un pie plano adquirido en el adulto, una de las consecuencias más serias de dejar esta lesión sin atención.

Síntomas de la tendinitis del tibial posterior

Los síntomas tienen una progresión bastante característica que va de molestia tolerable a limitación real si no se interviene a tiempo.

Dolor en la cara interna del tobillo

El dolor se localiza principalmente a lo largo del recorrido del tendón, desde detrás del maléolo interno hasta la planta del pie. Es frecuente que al palpar esa zona haya sensibilidad clara, y en algunos casos puede aparecer una leve hinchazón a lo largo del trayecto tendinoso. Al principio el dolor se presenta solo con la actividad física, pero con el tiempo puede estar presente también al levantarse por la mañana o tras períodos de reposo prolongado. Ese primer paso al levantarse de la cama —doloroso y rígido— es una señal que muchos pacientes reconocen.

Molestias al caminar o estar mucho tiempo de pie

Caminar durante un rato prolongado, subir o bajar rampas, andar por superficies irregulares o simplemente estar de pie un buen rato pueden desencadenar o agravar el dolor. La actividad que más lo provoca, sin embargo, es ponerse de puntillas sobre un solo pie: si hay tendinopatía del tibial posterior, este gesto resulta doloroso o directamente imposible de completar. Es una de las pruebas funcionales más reveladoras para identificar esta lesión y para valorar su gravedad.

Sensación de debilidad o cansancio en el pie

Más allá del dolor, muchas personas describen una sensación de que el pie «no aguanta» o de que se cansa antes de lo normal. Esta fatiga localizada en el arco interno del pie al caminar, correr o estar de pie es consecuencia directa de que el tendón no está cumpliendo bien su función de soporte. En fases más avanzadas, puede observarse un aumento progresivo del valgo del talón —el talón se inclina hacia fuera— y un aplanamiento del arco que antes no existía. Si se llega a ese punto, la recuperación es más larga y compleja.

Factores que favorecen la tendinitis del tibial posterior

Esta lesión no suele aparecer por un traumatismo único, sino como resultado de una acumulación de factores que van sobrecargando el tendón de forma progresiva.

Sobrecarga y esfuerzo repetido

El escenario más habitual es una persona que ha aumentado su actividad física de forma brusca: empezar a correr desde cero, preparar una maratón con demasiado volumen semanal, incorporar mucho trabajo en cuestas o cambiar de terreno de entrenamiento de repente. El tendón del tibial posterior trabaja en cada paso que das, y cuando la carga acumulada supera su capacidad de regeneración, empieza a deteriorarse. También el trabajo prolongado de pie en superficies duras —común en hostelería, sanidad o comercio— puede ser el detonante en personas que no practican deporte.

Alteraciones en la pisada

Una pisada en pronación excesiva —el pie rota hacia dentro más de lo normal en el apoyo— aumenta la tensión sobre el tibial posterior de forma significativa. Ese tendón tiene que trabajar más para controlar ese movimiento y, si lo hace durante miles de pasos al día, acaba pagando las consecuencias. El calzado inadecuado o desgastado que no ofrece el soporte necesario puede agravar este problema. No toda pronación es patológica, pero cuando es excesiva y no está compensada por una musculatura fuerte, el riesgo de tendinopatía sube considerablemente.

Falta de fuerza o control en pie y pierna

El tibial posterior no trabaja solo: necesita el apoyo de la musculatura intrínseca del pie, los peroneos, el sóleo y los músculos estabilizadores del tobillo para repartir bien la carga. Cuando estos músculos están débiles o su activación es deficiente, el tendón del tibial posterior asume una carga desproporcionada. Es el mismo principio que en otras tendinopatías: cuando el sistema de soporte falla, un tejido acaba pagando el precio de todos los demás.

Cómo se trata la tendinitis del tibial posterior

El tratamiento de esta lesión requiere paciencia y un enfoque estructurado. El tendón necesita estímulo para regenerarse, pero ese estímulo tiene que ser progresivo y bien dosificado.

Control de la carga y alivio del dolor

El primer paso es reducir o modificar los factores de carga que están irritando el tendón. Eso no significa parar completamente, sino identificar qué actividades lo sobrecargan y ajustarlas de forma temporal. En fases de dolor intenso, el frío local, el vendaje funcional o una plantilla de soporte pueden ayudar a aliviar la tensión sobre el tendón mientras se inicia el tratamiento activo. La fisioterapia manual también puede contribuir a reducir la tensión en la musculatura del compartimento posterior de la pierna y a mejorar la movilidad del tobillo, lo que descarga el tendón durante la marcha.

Ejercicio terapéutico y fortalecimiento progresivo

El trabajo excéntrico e isométrico del tibial posterior es el núcleo del tratamiento. Ejercicios como el descenso controlado del talón desde una superficie elevada generan el estímulo de carga que el tendón necesita para remodelarse y recuperar su integridad. La progresión es gradual: se empieza por ejercicios de baja carga y se avanza hacia gestos más exigentes a medida que el tendón responde. Paralelamente, el fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie, el trabajo de equilibrio y el entrenamiento de la marcha son partes esenciales de una recuperación completa que reduzca el riesgo de recaída.

Fisioterapia para la tendinitis del tibial posterior en Zaragoza

En nuestra consulta de fisioterapia en Zaragoza tratamos con frecuencia este tipo de tendinopatía, muchos de los pacientes son personas que llevan meses con este dolor en el tobillo interno sin saber muy bien qué es, que han probado a descansar sin que mejore, o que han vuelto a la actividad antes de tiempo y han recaído. La tendinitis del tibial posterior es una lesión que responde muy bien cuando se aborda con criterio, pero que requiere de paciencia y esfuerzo.

Nuestro enfoque comienza por una valoración completa que incluye el análisis del tendón, la pisada, la fuerza muscular y el patrón de carga de cada persona. A partir de ahí se diseña un plan de tratamiento individualizado que combina fisioterapia manual, ejercicio progresivo y orientación clara sobre cómo gestionar la actividad durante la recuperación.

Si llevas semanas con dolor en el tobillo que no termina de irse, o si notas que el arco de tu pie se está aplanando progresivamente, no esperes más y pide tu cita para empezar el proceso de recuperación y evitar recaídas o daños futuros.

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